Search and Hit Enter

La verdad: ¿arma o puente?

¿Cómo encaramos una verdad que puede ser difícil de sacar a la luz? Las posibilidades son muchas. Veamos algunas alternativas

Ser frontal, no guardarse las cosas, sincericidio, son algunos eufemismos para justificarnos cuando nos falta cuidado para decir algo que puede causarle dolor a alguien o generar roce, conflicto. Hablar sin filtro no tiene nada que ver con la sinceridad, en todo caso se refiere a hablar sin ver ni considerar a quién tenemos en frente ni el contexto. Es largar el paquete porque necesitamos sacarlo de nuestra espalda sin saber o sin querer contener la situación.

Decir la verdad siempre es una opción incluso cuando queremos no contar todo, o cuando algo de eso es doloroso. El tema es el cómo. Es cierto que decir una verdad de la manera más cuidada y responsable posible no garantiza que no cause dolor, pero sí podemos evitar la ofensa con dedicación y presencia.

No hay trucos mágicos. Y como se viene el finde y hay quienes tienen la chance de reunirse con quienes quieren, tal vez después de mucho tiempo, y a veces nos ponemos intenses en las reuniones, les quería compartir algunas cosas que me sirven a mí:

🍃Pensar en cuál es mi intención u objetivo con lo que quiero decir es de gran ayuda para poder buscar la mejor alternativa para hablar.

🍃También imaginar qué deseo que ocurra después, es de gran apoyo. Estos dos puntos nos ponen de frente a nuestras intenciones de fondo. Y nos preparan para tomar la distancia necesaria para el último “tip”:

🌟No tomar nada personal. Al fin y al cabo la verdad en cualquier caso es sesgada, lo absoluto está lejos del dominio humano. Esto podría ser una invitación a la angustia, a dejar algunas batallas de lado que no nos llevan muy lejos o a convertir esas batallas en oportunidades de diálogo. Cada quién elige 🙂